Santo Domingo, Rep. Dom.
 


Santa Iglesia Basílica Catedral Metropolitana Nuestra Señora de la Encarnación
y Santo Domingo de Guzmán, Primada de América.

Apenas tenia 13 años de fundada la Villa de Santo Domingo, al Sur de la isla Española, en el Mar Caribe, cuando se erige el 12 de mayo del 1512, en la ciudad de Burgos, España, la Catedral de Santo Domingo, basada en la Bula Romanus Pontifex de Julio II, del 8 de agosto de 1511, convirtiéndose posteriormente en Sede Metropolitana en el 1546 mediante Bula de Paulo III.

Para su construcción se eligen los solares que dan al sur de la Plaza de Armas, donde se colocaron en el 1514 cinco grandes cruces de madera indicando que allí se construiría el templo. Este acto de bendición del solar se realiza el 26 de marzo, en presencia del Virrey Diego Colón, hijo del Primer Almirante Cristóbal Colón.

Si es algo incierto el inicio de la construcción del actual templo, se sabe que ya para el 1521 estaba en construcción y que para el 1540 se coloca la última piedra en la fachada oeste, consagrándose el 31 de agosto del 1541. Son sus patronos Nuestra Señora de la Encarnación y Santo Domingo de Guzmán.

El Arquitecto Luis de Moya, el Maestro de Obra Rodrigo de Pontesillas (Alarife de la Ciudad de México), los Obispos Alessandro Geraldini, Rodrigo de Bastidas, Sebastián Ramírez Fuenleal,  Alonso de Fuenmayor y Rodrigo de Liendo, fueron los protagonistas del primer capítulo de la obra y fábrica de la basílica metropolitana primada”, según escribiera en su libro “La Ciudad del Ozama, 500 Años de Historia Urbana, el Arq. Eugenio Pérez Montás.

Un par de años después de su consagración se inicia la construcción del campanario, cuya obra se detiene apenas alcanzando la altura de la base, debido a la oposición del Alcaide de la Fortaleza de Santo Domingo, aludiendo que la misma podía ser atacada desde el campanario, con facilidad.

El interior de la Catedral, de un sobrio gótico tardío, tiene una planta de tres naves, a la manera basilical, con siete capillas a cada lado, más un tramo donde se encuentran el portal gótico que da a la plaza y la puerta de Geraldini, que da a la claustra, donde se encuentran las casas de los canónigos, espacio conocido como la Plazoleta de los Curas.

Las robustas columnas de fuste liso, asemejan dos hileras de palmeras que flanquean la nave central y sostienen las bóvedas de crucería, de piedras, que cubren el templo.

Hacia el oriente, sobresale del rectángulo que encierra las naves, un ábside ochavado que contiene la capilla mayor, separada de la nave central por un arco de triunfo con finos motivos florales de la tradición isabelina.

Las capillas laterales, construidas entre los contrafuertes, fueron agregándose y modificándose a través del tiempo, tal como se comprobó durante las investigaciones arqueológicas realizadas recientemente. La Capilla de Nuestra Señora de la Antigua, por ejemplo, tenía originalmente un muro que cerraba la boca capilla, dejando un gran nicho hacia la nave lateral. En una segunda etapa su profundidad llegaba hasta el extremo de los contrafuerte, para luego extenderse más hacia fuera, tamaño que tiene en la actualidad.

Unas sartas de perlas o bolas, clásicas del vocabulario isabelino, decoran arcos, columnas y cornisas.

De acuerdo al arquitecto venezolano Graziano Gasparini “la de Santo Domingo es la mejor fachada renacentista de América y la que reúne e integra elementos propios del repertorio renacentista umbro-toscano-véneto-milanés.” Tanto Gasparini como Erwin Walter Palm, autor de la obra “Los Monumentos Arquitectónicos de la Española”,  consideran que los elementos de la fachada y los de la portada principal recuerdan motivos ya experimentados por Agostino di Duccio en la iglesia de los Santos Andrés y Bernardino de Perugia, de principios de la segunda mitad del siglo XV.

La mayor intervención que sufre la Catedral en el pasado, lo es la integración del Cabildo Eclesiástico que se construye sobre el portal gótico, en los primeros años del siglo XVII, mutilando algunos elementos de éste y cambiando la imagen de la fachada norte.

En el 1878, bajo el argumento de que estaba muy deteriorado, se destruyó el coro bajo, salvándose sólo parte de la sillería, la cual se encuentra actualmente en el presbiterio.

Para esa misma época se realiza lo que pudiéramos considerar la primera restauración que se hace en la Catedral Primada, cuando se recupera, aun siendo bien infuncional, el presbiterio original, construido ya para el 1525.

Intervenciones de importancia se hacen hacia el 1916 durante el obispado del Arzobispo Nouel, llevadas a cabo por el Ingeniero Scaroina.

En el 1965 se interviene de nuevo el templo y es ahí cuando eliminan sin el cuidado debido, los revoques interiores, perdiéndose la policromía que ocultaban.

En el 1972, como consecuencia de los daños ocurridos por el terremoto del año anterior, la Comisión para la Consolidación y Ambientación de los Monumentos Históricos de la Ciudad de Santo Domingo de Guzmán, consolida mediante unos tensores metálicos y la inyección de resina epóxica el Cabildo Eclesiástico, el cual amenazaba con desplomarse. Treinta años después de esa intervención, amerita  hacer un análisis sobre el comportamiento de esta solución estructural y ver que sucedería ante la ocurrencia de otro sismo igual o mayor que el anterior.

En el 1984, bajo el Arzobispado del hoy Cardenal López Rodríguez, se crea la Oficina de la Obra y Museos de la Catedral Metropolitana de Santo Domingo, la cual se encargaría de la investigación, conservación, restauración y manejo de la Primada de América.

Esta Oficina, que es una dependencia del Arzobispado de Santo Domingo y que recibe una asignación mensual de parte del Gobierno Central, inició de inmediato una serie de investigaciones que permitieron emitir un diagnóstico sobre el estado de la edificación.

Entre las investigaciones realizadas se encuentran un Estudio Geomecánico del terreno; de humedad superficial en los muros; de capas pictóricas; de los muros del presbiterio; de canalización de las aguas pluviales; del comportamiento estructural y del sistema eléctrico.

También se revisaron los planos del levantamiento realizado luego del terremoto del 1971 y se realizó el inventario de los bienes muebles que se encontraban en el interior del templo, así como en los depósitos y en el Tesoro de la Catedral.

Un importante estudio arqueológico fue realizado en todo el interior de la Catedral, cuyos resultados fueron recogidos en el libro “Arqueología y Antropología Física en la Catedral de Santo Domingo”, de Harold Olsen, Eugenio Pérez Montás y Esteban Prieto Vicioso.

Gracias a las excavaciones realizadas, complementadas por las investigaciones históricas, se pudieron reconstruir gráficamente los distintos presbiterios que ha tenido la Catedral, desde el 1523, el cual sólo ocupaba la Capilla Mayor y donde fueron enterrados Cristóbal, Diego y Luis Colón, entre otros descendientes del Almirante de la Mar Océana cuyos restos se encuentran en el Faro construido a su memoria en la ciudad de Santo Domingo e inaugurado en el 1992.  Los restos de su nieto Luis se mantienen en la Catedral y los de su hijo Diego han de ser los que fueron trasladados a La Habana y posteriormente a Sevilla.

Otros hallazgos importantes fueron los arranques de los muros del coro bajo; los arranques del muro que cerraba la Catedral en su tercer tramo, mientras se concluía la construcción; así como la cripta de Gonzalo Fernández de Oviedo, autor de la obra Historia General y Natural de Indias.

Una serie de trabajos de conservación y restauración fueron emprendidos por la Oficina de la Obra a partir del 1984, entre los que podemos citar el rejuntado de los ladrillos de la cubierta, la canalización de las aguas pluviales, restauración de varias capillas, sustitución del pavimento en las tres naves y la restauración de la fachada principal que incluyó la reintegración del escudo de Carlos V, que había sido mutilado durante la ocupación haitiana del 1822 al 1844.

También han sido restaurados todos los retablos y una buena cantidad de imágenes y cuadros encontrados en los depósitos.

Estas restauraciones han sido realizadas gracias a los aportes del Gobierno Central, así como de España, Italia, la Organización de los Estados Americanos y la Organización Internacional para las Migraciones. El Arzobispado de Munich donó los nuevos vitrales, así como la Sociedad de amigos donó un monumental pesebre de la autoría del artista dominico-español Antonio Prats Ventós.

La Santa Iglesia Basílica Catedral Metropolitana Nuestra Señora de la Encarnación y Santo Domingo de Guzmán, es sin lugar a dudas el monumento más importante y de mayor autenticidad de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, declarada por la UNESCO en el 1990 como Patrimonio Cultural Mundial.

M. Arq. Esteban Prieto Vicioso
Director de la Oficina de la Obra y Museos
de la Catedral de Santo Domingo,
Primada de América.

 

 




Departamento de prensa de la CED



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