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| Obispos |
- S.E.R.
Nicólas de Js. Cardenal López Rodríguez
- S.E.R.
Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio
- S.E.R.
Mons. Timothy P. Broglio
- S.E.R. Mons. Jesús
María de Jesús Moya
- S.E.R. Mons. Francisco
José Arnaiz
- S.E.R. Mons. Antonio
Camilo González
- S.E.R. Mons. Pablo
Cedano Cedano
- S.E.R. Mons. Freddy
Bretón
- S.E.R. Mons. Rafael
L. Felipe Núnez
- S.E.R. Mons. Juan Antonio
Flores
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Marmerto Rivas, SDB
- S.E.R. Mons. Jerónimo
Tomás Abreu Herrera
- S.E.R. Mons. José
Dolores Grullón Estrella
- S.E.R. Mons. Arnancio
Escapa, OCD
- S.E.R. Mons. Gregorio
Nicanor Peña
- S.E.R. Mons. Francisco
Ozaria Acosta
- S.E.R. Mons. Diómedes
Espinal de León
- S.E.R. Mons. Julio
César Corniell
- Ilumo. Mons. Benito
Ángeles Fernández
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Enlaces Católicos |
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Excelencia
Reverendísima
Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio
Arzobispo de Santiago de los Caballeros
Presidente de la Comisión Pastoral Medios de Comunicación |
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- Biografía
S.E.R. Mons.Ramón
Benito De la Rosa y Carpio, obispo de nuestra señora
de la Altagracia, nació en la comunidad Los Ríos,
en Higüey, República Dominicana, el 19 de septiembre
del 1939, año en que ocurren trascendentes sucesos
como el inicio de la segunda guerra mundial y la elección
del Papa Pío XII. Fueron sus padres Don Benito
De la Rosa y Rosa y Doña Aura Dionisia del Carpio de
De la Rosa. Realizo sus estudios primarios en la Escuela
“Hermanos Trejo”, Higüey, de 1945-1953 y
continuando sus estudios secundarios en Liceo “Gerardo
Jansen” de Higüey, 1953-1954, pero estos no los
terminó aquí porque decidió en 1954 dedicar
su vida a Cristo y al sacerdocio trasladándose al Seminario
Menor “Santo Tomas de Aquino, Santo
Domingo, en donde los finalizo en el 1958.
- Estudio Filosofía
y Teología en el Seminario Mayor “Santo Tomas
de Aquino”de 1958-1965, donde se graduó de Licenciado
en Ciencias Religiosas.
- Después se traslado
a Roma donde estudio Teología Dogmática, en
el Instituto Pontificio San Anselmo, 1965-1966, pero aquí
solo realizo la licenciatura y fue entonces, en 1984 cuando
se traslado a Colombia y realizo el Doctorado en la Universidad
Pontificia Javeriana.
Cronológico episcopal
de nuestro Obispo:
- Ordenado sacerdote el
23 de enero del año 1965 a la edad de 25 años
y cuatro meses de vida.
- Vicario Cooperador en
la Parroquia de Hato Mayor, junio-septiembre, 1965.
- Vicario Cooperador parroquia
de Santa Rosa, La Romana, 1968-1971.
- Asesor Diocesano de
la juventud, 1969-1971.
- Asesor Diocesano M.F.C.
1969-1971.
- Vicario Ecónomo
parroquia Guaymate, 1970-1971.
- Pro-vicario General
diócesis de Higüey, 1971-1975.
- Rector Basílica
Nuestra Señora de la Altagracia, Higüey, 1971-1983.
- Asesor Patronato Higüeyano
(para niñez), 1978-1983
- Presidente Comité
“Alianza Francesa”, de Higüey, 1976-1983.
- Prebistero Dominicano
Delegado a Puebla, 1979.
- Nombrado Obispo Auxiliar
de la Diócesis de Santo Domingo el 2 de diciembre del
año 1988 a la edad de cuarenta y nueve años
y tres meses de vida.
- Toma posesión
como Obispo Auxiliar de Santo Domingo el 6 de enero del año
1989 hasta el 25 de marzo del año 1995 en que es nombrado
Obispo de la Diócesis de la Altagracia.
- Toma de posesión
canónica como Obispo de la Diócesis de la Altagracia
el sábado 13 de mayo del año de 1995 a las 11:00
a.m. en la Basílica Catedral Nuestra Señora
de la Altagracia.
- Nombrado presidente
de la Conferencia del Episcopado Dominicano en fecha en el
año 2002.
- Nombrado secretario
de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en fecha
en el año 2003.
- Realizo algunos escritos
para las revistas “Amigo del Hogar”y “Alabanza”,
para los periódicos: “El Sol” y “Listín
Diario” de Santo Domingo; “La Voz del Santuario,
“El Planeta” y “El Cometa” de Higüey;
“Camino” de la conferencia Episcopal Dominicana.
- Escribió los
libros y Folletos: “La Reforma Social”, “Razones
para vivir”, “¿Quién liberara
a este pueblo?”, “Navidades Nuestras”, y
“Ética y Política”.
- Su entusiasmo es contagiante,
su alegría, creciente, y su rostro transmite una gran
dulzura. A sus 63 años, 38 de ellos en el sacerdocio,
cada día tiene más energías y se plantea
nuevos retos para cumplir con su ministerio, una misión
que –está completamente convencido- es un designio
divino.
Su vocación la descubre a los 14 años, ya había
tenido su primer acercamiento con la vida cristiana desde
el seno familiar, en lo que él llama ‘la primera
comunidad eclesial.
Nos cuenta: "Yo tenía 14 años cuando un
día fui a casa de mi abuela a leer muñequitos.
En vez de muñequitos lo que encuentro en la caja es
un libro sobre la vida de Jesucristo… empiezo a leerlo
y me lo llevé a casa. Leyendo la vida de Jesús
Dios me llamó", recuerda. Esa vocación
fue alentada y apoyada por su madre, Dionisia Carpio de De
la Rosa (Mamá Nena), y por su padre, Benito De la Rosa
y De la Rosa.
- Estuvo 11 años
en el seminario Santo Tomás de Aquino y se hizo sacerdote
en 1965. Ese año partió a Roma a estudiar catequesis.
También estuvo dos años en París. Regresó
en 1968.
- Durante sus días
finales en el seminario, monseñor De la Rosa y Carpio
vivió los dramáticos momentos de la intervención
de Estados Unidos en el país. Recibía su última
clase cuando penetraron las tropas norteamericanas. "Estábamos
nosotros dando una clase de liturgia el 28 de abril. Fue una
cosa que nosotros lo sentimos. Mi profesor de entonces me
cuenta que yo me quedé sentado como con el peso de
ver las tropas que avanzaban frente al seminario. Yo pedí
en esa época ir a asistir a los enfermos en Santo Domingo,
pero en el seminario eran responsables de nosotros. Son escenas
que uno nunca puede olvidar y yo recuerdo muy bien las alambradas.
Yo salí para Europa el 30 de septiembre pero todavía
no se habían firmado los acuerdos y nunca olvidaré
las escenas camino al aeropuerto, las alambradas todavía,
el país dividido".
- Al retornar al país,
De la Rosa y Carpio es asignado a la parroquia de La Romana,
en la que permanece dos años y cuatro meses. Allí
trabaja con los jóvenes en los colegios y escuelas,
dando clases y acompañándolos en una época
de mucho ambiente revolucionario, y con los matrimonios. En
1971 lo nombran rector de la basílica Nuestra Señora
de La Altagracia, en Higüey. Al año siguiente
lo designan rector del seminario menor, donde pasa 11 años
formando seminaristas. En 1983 llega a Bogotá, Colombia,
como secretario ejecutivo de los departamentos de Catequesis
y de Educación del Consejo Episcopal Latinoamericano
(Celam). Al volver al país lo responsabilizan del seminario
mayor, donde permanece por 6 años. Monseñor
De la Rosa y Carpio destaca que ha dedicado 17 años
de su vida a la formación sacerdotal. También
fue obispo auxiliar en la arquidiócesis de Santo Domingo
y desde 1995 obispo de Higüey.
- Monseñor De la
Rosa y Carpio llega a Higüey con un gran sueño,
por el que viene trabajando arduamente: organizar la diócesis
en pequeñas comunidades, que cada barrio tenga su propio
templo y que mejore la situación de su gente.
- En los afanes por alcanzar
esas metas realiza contactos frecuentes con las comunidades,
pues como obispo tiene que participar en bendiciones, charlas,
conferencias, reuniones, estar abierto a escuchar a las personas
y sus problemas y realizar trabajos de mediación. En
esta última tarea sus esfuerzos más recientes
se dieron en el conflicto jurídico social que amenazaba
con desalojar a más de 400 familias en la comunidad
de Verón, en Punta Cana, Higüey. Revela que hace
esfuerzos por lograr que las partes enfrentadas se sienten
en la mesa del diálogo. "Estábamos dando
unos pasos muy positivos de diálogo. Había anunciado
un desalojo y eso logramos que no se diera, por lo menos por
el momento, para que la gente dialogara… nuestra posición
es que hay que buscarle una solución, pues más
tarde que temprano las partes envueltas tendrán que
sentarse. Nosotros ahí ayudaremos a que se sienten,
si aceptan nuestro papel de intermediar".
En esos acercamientos con su pueblo es frecuente que encuentre
serios problemas de desarrollo económico, tales como
falta de agua, energía eléctrica y caminos y
conflictos por la tierra, entre otros.
- Sobre este ritmo de
trabajo dice: "Es un reto interesante poder aprovechar
el tiempo y hacer lo más posible". Y lo que más
lo anima es la respuesta de la gente a esa ardua tarea pastoral.
"Yo me siento muy contento. Los sacerdotes están
muy comprometidos y trabajan mucho, lo mismo que los laicos,
y la participación de los jóvenes es con entusiasmo
y alegría. Realmente me siento muy contento con toda
la labor pastoral que se está haciendo en la diócesis
de La Altagracia", una demarcación con una particularidad:
la movilidad. Esta movilidad está marcada por los peregrinos,
los turistas, los inmigrantes dominicanos que participan del
mundo del turismo, los haitianos que trabajan en las construcciones
y los higüeyanos que salen de la provincia. "Me
gusta repetir que esta diócesis está marcada
por la movilidad humana, mucha gente que entra y sale",
refiere, lo que se constituye en un nuevo reto como pastor.
Su labor como pastor la hace cada día con un mayor
entusiasmo, pues ve como crece el fervor por la Virgen de
La Altagracia, lo que se evidencia en la cantidad de peregrinos
que se da cita frecuentemente en la basílica. De la
Rosa y Carpio se encuentra entre los más devotos de
la Virgen.
- Su devoción,
en sus inicios, fue heredada de su padre, quien siempre lo
llevaba a las procesiones de la Virgen de La Altagracia. "Recuerdo
que, yo pequeño, en una ocasión estaba lloviendo
y papá me tomó de la mano y me colocó
debajo del cuadro de la Virgen, que llevaban cargado en los
hombros cuatro hombres, para que no me mojara. Esa escena
nunca la he podido olvidar porque creo que para mí
fue una bendición el que papá me colocara ahí.
La Virgen desde entonces -yo le doy esa interpretación-
me protege".
Ese fervor lo sigue cultivando en el seminario y estando en
París haciendo su doctorado propone presentar una tesis
sobre la religiosidad del pueblo dominicano en torno a la
Virgen de La Altagracia. Inscribe el tema, hace los cursos
preparativos y retorna al país para recopilar el material,
desde el punto de vista sociológico. En esa época
le piden que haga un estudio de las enseñanzas que
tiene el cuadro de la Altagracia. "Estaba en La Romana
todavía en esa época y recuerdo que en el patio
mis ojos se abrieron cuando me encuentro con el cuadro de
La Altagracia y veo todas las enseñanzas que tiene.
Entonces decidí en ese momento hacer mi tesis doctoral
sobre el cuadro de la Altagracia. El cambio de tema de la
tesis lo aceptaron en París y empiezo a investigar
por todas partes". Aunque monseñor De la Rosa
no la pudo presentar en París, sí lo hizo en
Bogotá, estando en el Celam. "Todavía la
sigo estudiando y profundizando y me parece que es apasionante",
testifica.
- Los medios de comunicación
son fundamentales en el ministerio de monseñor De la
Rosa y Carpio, los que forman parte de su vida y de su vocación
humana. Desde niño sintió gran atracción
por la comunicación. A los nueve años escribió
su primer artículo, por lo que su profesor, Héctor
Bienvenido Durán, lo llevó ante el director
de la escuela y le dijo: "Mire como está escribiendo
este muchachito". Al año siguiente fue seleccionado
como el ‘periodista’de su curso para una publicación
de la escuela. Siendo seminarista escribió para una
revista, ejerciendo el sacerdocio en Higüey utiliza la
radio, posteriormente escribe para los periódicos,
estando en Bogotá hizo algunos programas breves para
la televisión y sigue utilizando los diversos medios
en su labor pastoral. Sus mensajes, inspirados en la Biblia,
que es la base de la comunicación de los valores humanos
y cristianos, están aplicados a nuestra cotidianidad.
- Este libro, inspirado
por Dios, también sirve de texto en una materia del
pensum de Educación que se llama Formación humano-religiosa,
por lo que es usado en las escuelas desde la aprobación
de la ley de Educación. Es el desconocimiento de la
existencia de esa disposición lo que ha llevado al
Congreso un proyecto de ley para que la Biblia se lea en las
escuelas, a juicio de monseñor De la Rosa y Carpio.
"Es una ley que está olvidando a otra ley. Hay
una ley dominicana que dice que hay que utilizar la Biblia,
entonces, lo que hay es que leer esa ley de Educación,
precisamente dictada por nuestras Cámaras. Ya se les
ha dado una información al respecto", expresa.
- El obispo de Higüey
lamenta que en el país se esté perdiendo el
sentido del valor de la vida humana. Es en este momento cuando
se refiere a la muerte reciente de seis haitianos y un dominicano
en manos de una patrulla del ejército. "Es una
pena que en este pueblo que repitió tantas veces: ‘yo
no robo ni mato’exista gente que haya perdido el sentido
del valor de la vida humana. Nosotros, que respetábamos
la vida humana como parte de nuestra cultura, recibida del
cristianismo, hoy vemos morir personas así, enterrarlas
de cualquier manera, en cualquier fosa común y que
pensemos como que no ha pasado nada. Como decía el
cardenal, uniéndome así a su voz, esperamos
que se cumplan y se realicen las palabras del Presidente,
en el sentido de que se tomen las medidas adecuadas para que
sirva de ejemplo a toda la comunidad, y que también
abramos nuestros ojos al respeto, a la veneración,
a la dignidad de la vida humana y del ser humano".
- En monseñor Ramón
Benito De la Rosa y Carpio no existe la menor duda de que
escogió el camino correcto, el que le estaba señalado.
Es por ello su entusiasmo, al haber podido llevar a cabo su
vocación sacerdotal. "Si volviera a tener 14 años
y si a esa edad tuviera que tomar una decisión, volvería
a ser sacerdote. Me siento plenamente realizado. En todos
los lugares en los que he estado siento que he ido a realizar
una misión, una tarea que Dios me ha confiado, y en
cada sitio la he ido realizando. Cuando miro hacia atrás
me siento bien".
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