Comprometidos con nuestro pueblo dominicano, después de haber visto y analizado el video “Desacato escolar”, publicado en las redes sociales, hemos constatado con gran dolor y tristeza, que incita explícitamente al uso de las drogas, a la violencia escolar, la promiscuidad sexual; en una palabra, al desorden total en las escuelas, todo ello con una expresión subida de tono y un lenguaje inapropiado y morboso. Una verdadera denigración a la dignidad de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, una ofensa e irrespeto al sistema educativo, a los maestros y a toda la familia dominicana.  Por tanto, se trata de un material audiovisual que podría ser violatorio de los Artículos 123 y 125 del Reglamento 824, que versa sobre la regulación de Espectáculos Públicos y Radiofonía, así como del  Art. 12 de la Ley 136-03 del Código del Menor.

La Iglesia como Madre y Maestra, comprometida con la educación, partiendo del principio fundamental del respeto y salvaguarda de la dignidad humana, ha promovido siempre los valores de la integridad, el amor, la sana convivencia y las buenas costumbres en la familia. En ese mismo tenor, concibe y defiende la escuela como el espacio sagrado donde los niños, adolescentes  y jóvenes crecen en la construcción de relaciones armoniosas y equilibradas con ellos mismos, con los demás, con la familia, con el medio que les rodea y con Dios, a través de una formación integral.  Es por ello que repudiamos toda acción, publicación y promoción, que destruya, contradiga, o tergiverse los principios y valores que constituyen nuestra  identidad moral,   ya que esto va en detrimento no solo de lo que somos como personas, sino, como nación, con su historia,  su cultura y tradiciones.

Ciertamente, nos apena y entristece profundamente que haya personas, que en vez de concebir y hacer del arte y los medios tecnológicos un canal para transmitir y comunicar los valores del bien, la belleza, la verdad y la justicia, promuevan la desintegración humana, familiar y social.

La Iglesia siempre acoge a la persona puesto que es criatura de Dios llamada a la conversión y redención, pero condena de forma vehemente y contundente cualquier acción que destruya la moral y las buenas costumbres o utilice el buen nombre de la escuela para fines deplorables. Es por ello que damos un total apoyo al ministro de Educación y la puesta en mano de la justica esta deleznable publicación.

Reconocemos a todos los artistas dominicanos que han consolidado su carrera a base de grandes sacrificios y un trabajo honesto y constructivo.

De igual modo, agradecemos el esfuerzo del Ministerio de Educación en preservar, promover y educar en los valores que constituyen la idiosincrasia del pueblo dominicano. Esta es la mejor forma para lograr un verdadero Estado de derecho, una auténtica democracia.

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