Mozambique tiene derecho a la paz, por eso la vía a seguir es aquella de Jesús: un camino estrecho y que necesita de muchas “virtudes”, como la benevolencia activa y la erradicación de la ley del “ojo por ojo y diente por diente”. Esto porque “ningún país tiene futuro” si el motor que lo convoca “es el odio y la venganza”. Homilía del Papa.

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

En un país donde la violencia ha dejado heridas abiertas y difíciles de sanar, la homilía pronunciada por Francisco en el Estadio Nacional Zimpeto tocó un argumento central de este viaje apostólico: la reconciliación. Las palabras pronunciadas por Jesús tras haber proclamado las bienaventuranzas, fueron el punto de partida de la reflexión del Papa: «Amen a sus enemigos», había dicho el Señor.

Sintiendo el dolor de muchos mozambiqueños que pueden contar “en primera persona” historias de violencia, odio y desencuentros, el Santo Padre reconoció primeramente cuán difícil es hablar de reconciliación “cuando las heridas causadas en tantos años de desencuentro están todavía frescas” .

Jesús llama a la benevolencia activa, no a la ley del talión

Sin embargo, las enseñanzas del Maestro subrayadas más y más veces por el Pontífice dejaron la huella a seguir: el camino de Jesús es estrecho y necesita de algunas virtudes – dijo. Pero Jesús “no es un idealista que desconoce la realidad”. Él habla de amar a los enemigos y habla “del enemigo concreto, del enemigo real”. Francisco recordó así que el Señor no invita a un camino que él no haya recorrido primero, pues Él amó “a los que lo  traicionaron y juzgaron injustamente”. Él amó “a los que lo mataron”:

“Jesucristo invita a amar y a hacer el bien; que es mucho más que ignorar al que nos hizo daño o hacer el esfuerzo para que no se crucen nuestras vidas: es un mandato a una benevolencia activa, desinteresada y extraordinaria con respecto a quienes nos hirieron. Pero no se queda allí, también nos pide que los bendigamos y oremos por ellos; es decir, que nuestro decir sobre ellos sea un bien-decir, generador de vida y no de muerte, que pronunciemos sus nombres no para el insulto o la venganza sino para inaugurar un nuevo vínculo para la paz. La vara que el Maestro nos propone es alta”.

Con esto Jesús, añadió el Santo Padre, “quiere clausurar para siempre la práctica tan corriente —de ayer y de hoy— de ser cristianos y vivir bajo la ley del talión”. Pues “no se puede pensar el futuro, construir una nación, una sociedad sustentada en la ‘equidad’ de la violencia. No puedo seguir a Jesús si el orden que promuevo y vivo es el ‘ojo por ojo, diente por diente’”.

Un país no tiene futuro si el motor que lo convoca es la violencia

“Ninguna familia, ningún grupo de vecinos o una etnia, menos un país, tiene futuro si el motor que los une, convoca y tapa las diferencias es la venganza y el odio”: con estas palabras sonantes el Papa Francisco tocó una vena saliente en el pueblo mozambiqueño. Y fueron palabras que marcaron aún el camino de Jesús:

“’Amarnos’, nos dice Jesús; y Pablo lo traduce como ‘revestirnos de sentimientos de misericordia y de bondad’. El mundo desconocía —y sigue sin conocer— la virtud de la misericordia, de la compasión, al matar o abandonar a su suerte a discapacitados y ancianos, eliminar heridos y enfermos, o gozar con los sufrimientos de los animales. Tampoco practicaba la bondad, la amabilidad, que nos mueve a que el bien del prójimo sea tan querido como el propio”. “La equidad de la violencia siempre es un espiral sin salida y su costo es muy alto. Otro camino es posible porque es crucial no olvidar que nuestros pueblos tienen derecho a la paz. Ustedes tienen derecho a la paz”.

Superar la división y la violencia es signo de fortaleza

El Santo Padre señaló luego que la superación de los tiempos de división y de violencia suponen “no sólo un acto de reconciliación o la paz entendida como ausencia de conflicto”, sino “el compromiso cotidiano” que lleve a activamente a “tratar a los demás con esa misericordia y bondad con la que queremos ser tratados”: misericordia y bondad, dijo, “especialmente hacia aquellos que, por su condición, son rápidamente rechazados y excluidos”:

Se trata de una actitud de fuertes y no de débiles, una actitud de hombres y mujeres que descubren que no es necesario maltratar, denigrar o aplastar para sentirse importantes, sino al contrario. Y esta actitud es la fuerza profética que Jesucristo mismo nos enseñó al querer identificarse con ellos mostrándonos que el servicio es el camino”.

Es posible descubrir las ideologías que intentan manipular a los pobres

Mozambique, constató Francisco, es un territorio lleno de riquezas naturales y culturales, que “paradójicamente” tiene una enorme cantidad de su población bajo la línea de pobreza:

“Y a veces pareciera que quienes se acercan bajo el supuesto deseo de ayudar, tienen otros intereses. Y es triste cuando esto se constata entre hermanos de la misma tierra que se dejan corromper; es muy peligroso aceptar que este sea el precio que tenemos que pagar ante la ayuda extranjera”

El Papa indicó aún el camino, que es siempre aquel de Jesús: “reconociendo y valorando al otro como hermano hasta sentir su vida y su dolor como nuestra vida y nuestro dolor”, dijo, “es posible descubrir todas las ideologías de cualquier tipo que intentan manipular a los pobres y a las situaciones de injusticia para el servicio de intereses políticos”.

La paz de Cristo sea árbitro en sus corazones

“Si Jesús es el árbitro entre las emociones conflictivas de nuestro corazón, – aseguró el Pontífice –  entre las decisiones complejas de nuestro país, entonces Mozambique tiene un futuro de esperanza garantizado”. 

Fuente: Vatican News

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