Este martes 21 de agosto se inauguró en Irlanda el Encuentro Mundial de las Familias (EMF), que se desarrollará hasta el domingo 26 y que contará el fin de semana con la presencia del Papa Francisco.

El evento se dio inicio en las 26 diócesis católicas de Irlanda que, para marcar la oración, tocaron las campanas de sus iglesias en todo el país.

En la capital Dublín el evento fue inaugurado con la transmisión del videomensaje enviado por el Santo Padre, en el que recordó la importancia de la familia para la sociedad, el rol de los jóvenes y la necesidad de promover la unidad.

“La reconciliación entre todos los fieles de Cristo, como signo de aquella paz durable que es el sueño de Dios para toda la familia humana”, dijo el Pontífice en su mensaje.

Durante la ceremonia realizada en Dublín también se entonó el himno oficial del encuentro, titulado “La alegría del amor” (The joy of love) y fueron llevadas las reliquias de los esposos Luis y Celia Martin, padres de Santa Teresita de Lisieux.

Según informa el sitio web del EMF, la liturgia con la que se inició este evento en las diócesis de Irlanda fue “la oración de la tarde llamada ‘Le chéile le Críost’ (Juntos con Cristo)”. Esta oración ha sido una oportunidad para “recordar que caminamos sobre las huellas de los santos y aquellos que han salvaguardado la fe hasta nosotros. Recibimos a Cristo como la luz que no falla” y “rezamos por toda la familia humana ante Dios nuestro Padre”.

En su homilía en la Catedral de Derry, el Obispo Donal McKeown señaló que este evento eclesial y mundial “llega en un momento crítico en muchos países donde la sociedad y los políticos están lidiando con grandes preguntas” sobre la defensa de los más débiles, el medio ambiente, la economía y la necesidad de tener “modelos saludables que inspiren a la sociedad y no solo alimenten el ego de las celebridades”.

“Ante estas preguntas, espero que el Papa Francisco coloque un espejo ante la Iglesia y ante el Estado. Siempre es mejor ser infeliz con las preguntas correctas que estar contento con las respuestas incorrectas”, dijo el Prelado.

El Obispo destacó que este evento servirá para “discernir lo que una renovada Iglesia en Irlanda debe ser, mientras busca tener un rol profético y positivo en la sociedad civil”.

El evento de esta semana es “una invitación para todos a reflexionar. No es momento para respuestas rápidas o hábiles sino para la escucha profunda. Es momento para la gracia divina, donde podemos juntos buscar la verdad que nos hace libre”.

“Es una preciosa oportunidad dada por Dios que no podemos desperdiciar. Es un importante paso para una conversación adulta sobre lo que una nueva Irlanda debe ser”, concluyó el Obispo.

Fuente: Aciprensa

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