Nosotros, los padres y tutores de los estudiantes dominicanos, ante la controversial Orden Departamental No. 33-2019 del Ministro de Educación de la República Dominicana, emitida el pasado 22 de mayo, mediante la cual se establece como prioridad el diseño y establecimiento de la política de género en el Ministerio de Educación, hacemos de público conocimiento lo siguiente:

1. Compartimos y apoyamos en todas sus partes lo expresado por la Conferencia del Episcopado Dominicano, mediante Comunicado de Prensa del 28 de mayo pasado, en el que se expresa estar a favor y promover la equidad entre las personas, el amor al prójimo, la sana convivencia y la educación en valores integrales, sin excluir a ninguna persona.

2. Nos unimos al llamado de alerta hecho a toda la sociedad dominicana, en el Comunicado de Prensa señalado anteriormente, para “reclamar al Ministerio de Educación que implemente mecanismos democráticos, deliberativos y transparentes para una mayor participación en la formulación de las políticas públicas, relacionadas con la educación de nuestros hijos”.

3. Recordamos que el artículo 63 de nuestra Constitución Dominicana, en su acápite 2 consagra que “la familia es responsable de la educación de sus integrantes y tiene derecho a escoger el tipo de educación de sus hijos menores”; lo que indica, que cualquier decisión relacionada con la educación de los hijos menores no debe darse sin la aprobación de nosotros los padres y tutores.

4. La Declaración Universal de los Derechos Humanos en su Artículo 26, numeral 3, también declara que: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. Este derecho no es competencia de los gobiernos, ni de las escuelas.

5. Estamos presenciando el riesgo de que se imponga un pensamiento único a las escuelas como un pensamiento científico que no podemos aceptar.

6. Nos mueve a desconfianza el hecho de que ese Ministerio haya designado a la Dirección de Equidad de Género y Desarrollo un comité asesor de carácter externo, integrado por reconocidas instituciones identificadas abiertamente con la aberrante ideología de género, y que no fuera sino por presiones ejercidas que aceptaran la integración de otros actores de la vida nacional y religiosa de nuestro país.

7. Nada nos impediría pensar que la metodología y el cronograma de trabajo para el proceso de diseño de la política de género, referido en el Artículo 6 de la Orden Departamental que nos ocupa, ya estuviera formulado y el plazo otorgado no fuera más que un subterfugio para “guardar” las apariencias. Y lo peor aún, guardamos la sospecha fundamentada de que la “Política de Género” a desarrollar “enmascara” –como expresara la Conferencia del
Episcopado Dominicano- la funesta “ideología de género”, la que presenta una sociedad sin diferencia de sexos y vacía el fundamento antropológico de la familia; es decir, “desarraiga la naturaleza humana, ignora la biología, desconociendo conceptos científicos irrefutables”.

8. Tenemos la experiencia negativa de otros países de América Latina donde la “política de género” fue la puerta de entrada a la “ideología de género” en la educación, impuesta por organismos internacionales como requisito para facilitar recursos económicos a países dependientes como el nuestro.

Por todo lo expresado anteriormente, NOSOTROS, los padres y tutores de los niños y niñas dominicanos, reiteramos que: Apoyamos la “EQUIDAD ENTRE HOMBRE Y MUJER”, pero RECHAZAMOS, TAJANTEMENTE, LA “IDEOLOGÍA DE GÉNERO”.

¡Y ENTIENDASE BIEN!… A todo aquel que promueva esta diabólica ideología e intente adoctrinar a nuestros hijos, le decimos:

¡CON MIS HIJOS NO TE METAS!
¡CON MIS NIETOS, NO TE METAS!

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